Cuentos y reflexiones para pensar la vida con profundidad.

MUCHA INFORMACIÓN PERO POCA COMUNICACIÓN

Si el diálogo es imprescindible a nivel político y cultural, no lo es menos a nivel personal. La «sociedad red» nos permite navegar en un inmenso océano de informaciones, facilita una comunicación global e instantánea, nos da la posibilidad de encontrarnos en un mundo virtual que no conoce distancias ni barreras temporales. Podemos tener la sensación de que el mundo entero se pone al alcance de nuestras manos, en nuestra propia casa, sin necesidad de correr riesgos ni tener que responder ante nadie. Sin casi darnos cuenta, podemos quedar «enredados» en ese espacio virtual placentero, domesticado, y terminar huyendo instintivamente de la dura realidad de cada día y del exigente encuentro cara a cara con el otro.
La comunicación virtual se empobrece al dejar a un lado el lenguaje corporal, los gestos, la mirada, la cercanía, el tacto. Nos dice Platón que ya Sócrates había percibido algunos de estos problemas en la escritura. Se negaba a usarla porque la consideraba algo material (es decir, de inferior categoría), algo muerto, sin un interlocutor definido que pueda responder a las posibles objeciones, un medio que no puede llevarnos a la verdadera comprensión de las ideas. Pero tampoco la comunicación oral, en sí misma, sería suficiente. La búsqueda de la verdad —según Sócrates— exige diálogo y cierta simpatía entre un reducido número de interlocutores capacitados. Por eso rechazaba también las «charlatanerías» que los sofistas dirigían a grupos numerosos de personas.
Podemos informarnos sin comunicarnos, recibir muchos datos sin llegar a estructurar nuestro pensamiento. Un diluvio de informaciones puede crearnos confusión en vez de acrecentar nuestro conocimiento; y no por hablar mucho nos comunicamos más. Decía Platón que un ser humano necesita siete años de búsqueda silenciosa para conocer la verdad, y al menos catorce para aprender a comunicarla a sus semejantes…
Por su parte, Séneca preguntaba irónicamente a Lucilio, que le proponía innumerables sentencias: Haec sciam? Et quid ignorem? El diálogo respetuoso nos ayuda a ser reflexivos y a superar tanto la  homogeneización, que anula la riqueza de matices, como el relativismo, que niega los valores.
Se necesita desarrollar la capacidad de acogida gratuita, gozosa, responsable, para poder caminar juntos hacia una humanidad reconciliada.tecnologia-hoy2

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