Cuentos y reflexiones para pensar la vida con profundidad.

PARA ENTENDER LA BIBLIA -2-

La Biblia en cueros.

Como originalmente el papel no existía, todo se escribía a mano (manuscritos) sobre «papiro» egipcio, que era excesivamente costoso, o sobre cueros de cabra. El papiro es una planta acuática de hojas largas y estrechas; además de servir para hacer barcas, canastas, etc., se cortaba el tallo y se extraían las fibras interiores, las cuales se prensaban y se pegaban unas a otras para escribir; como no se podían enrollar, se ponían en forma de «códice», hojas parecidas a las de los libros actuales pero en grande.

Los cueros más famosos eran los elaborados en la ciudad de Pérgamo y de allí vino el darle el nombre de «pergaminos». Se escribía una Biblia entera sobre el cuero enrollado de unas 200 cabras. Además, había que pagarle a un hombre para que dedicara la vida entera a copiar el libro que uno deseara tener y, encima de eso, había que fabricar la tinta y plumas de escribir porque nadie vendía hechas estas cosas. Nadie, a no ser una comunidad como la de los Esenios de Qumrán (en los alrededores del Mar Muerto, en Palestina), podían darse el lujo de tener los 73 rollos sueltos que constituyen lo que es una Biblia actual. (Los esenios eran una especie de monjes, o secta judía, que vivían en comunidad).

El rollo se tenía en una mano mientras con la otra se iba enrollando lo que se iba leyendo. Al contrario de lo que hacemos hoy, se leía de derecha a izquierda. Cuando alguien quería leer un trozo no decía «pásame la Biblia», sino «pásame el rollo de Isaías», por ejemplo.

Como este libro de «papel» era escasísimo, mucha gente borraba sobre el cuero y escribía un nuevo libro sobre lo borrado; es lo que actualmente se llama «palimpsesto».

Nosotros actualmente sólo tenemos copias de los escritos originales y lo más duro de este asunto es que entre los originales y las más antiguas copias que poseemos hay más de 300 años de diferencia. Quizá este ultimo dato no nos impresione tanto si nos damos cuenta de que entre el manuscrito del gran dramaturgo griego Esquilo, que vivió del año 525 al 456 antes de Cristo, y la primera copia que conservamos de esos dramas hay más de 1,400 años. Claro que para nosotros no tiene la misma importancia un drama de Esquilo que la persona de Jesús y el seguimiento de su misión.

Las bibliotecas y los archivos actuales poseen más de 12,000 manuscritos y fragmentos de manuscritos de la Biblia o de partes de ésta. Y esa cantidad es sólo una pequeñísima parte de lo que hubo en otras épocas, épocas en las que, línea por línea, todo se escribía a mano . A partir de 1947 se descubrieron en unas cuevas de la región de Qumrán muchísimos manuscritos que conserva hoy el Estado de Israel. Todo esto nos dará una pequeña idea de algunas, nada más algunas, de las dificultades que hay para estudiar exhaustivamente la Palabra de Dios.

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