Mi vida siempre ha sido un viaje. Hoy me embarco a hacer realidad mi Otro viaje, mi otra aventura, voy a viajar por los aires para no perderme en las montañas de mi desesperación porque mis miedos quieren venir en las maletas. Me niego a dejarlos entrar hoy a la nostalgia y a la incertidumbre… Mi madre a la distancia ve a su chiquitín aparecer por el horizonte juvenil de su vejez y yo escucho el susurro suave con una voz melodiosa de «abrázame mi hijito», y como un niño agarrado de la mano de su madre caminamos por las calles del re-encuentro y hoy como siempre me dan ganas nuevamente de viajar por siempre. Hago una parada rápida a un cafecito lindo en Italia… y luego alzaré vuelo a las cordilleras centenarias del machupicchu. Mi Perú…
Mi vida ha sido siempre «un viaje», porque me considero peregrino del mundo, pasajero en tu camino. No puedo quedarme por mucho tiempo en un lugar porque me aburro y siempre quisiera ventilar mis sueños conociendo nuevas personas y arriesgarme a lo desconocido y desconcertante de la vida.
Hace dos años que llegué a estas tierras del Medio Oriente y cuánto he aprendido, cuánto he extrañado a mis costumbres, a mis raíces… en verdad es bastante lo que llevo dentro de mi corazón como riqueza inmensa dentro de mí.
Cuando llegué aquí fui un desconocido, una persona extraña sin amistades, sin forma de relacionarme con los demás por la dificultad del idioma, de su diversa manera de pensar y de hacer las cosas… simplemente me sentí al menos por un momento un inútil!!! PERO: Han pasado los dos años y ahora he conocido a personas estupendas, a personas que se han hecho amar por su forma de ver la vida, por su forma de vivir la vida. Si ahora citaría a tales personas correría el riesgo de llenar este blog con sus nombres y no terminaría de mencionarlos… basta decirles que son muchos.
En mi viaje de cada día he tenido acompañantes de camino, personas dispuestas a abrirme su corazón, personas que se han hecho amar… gracias por todo ello, que sin las cuales la tenebrosa niebla de mis sufrimientos no me habrían dejado ver el horizonte con un nuevo sol radiante cada día. Además la relación con mi familia mejoró, porque hemos sido capaces de trascender los 12 mil Kilómetros de distancia y cada vez que nos escuchamos parece que a la vuelta de la esquina ya nos vamos a encontrar… la distancia ha fortalecido mis vínculos con ellos.
Es verdad, que estar aquí ha sido duro en éstos 720 días, pero me han enseñado cosas que en otro mundo y en otro tiempo no los hubiese aprendido. Por ejemplo escribir en mi blog y saber que tú me lees y me comentas, que te interesas por el contenido y por todas tus visitas… me han hecho sentir humanamente relacional. Gracias a Ti puedo decir que la Vida vale la pena vivirla hasta el último minuto de nuestra existencia, como si se nos acabara el mundo en pocas horas; es decir vivir con pasión el presente.
Mi vida es un viaje porque mi compañero de asiento eres Tú y en este mundo estoy de paso y si me encuentro a tu lado no me ignores que todos y cada uno formamos una sola cosa. Déjame viajar a tu lado que solo así soy feliz, me realizo plenamente cuando me relaciono contigo. Todos somos Uno. Por eso me interesa lo que te pasa y quiero contarte lo que me pasa.
Y aunque sea cierto que todo pasa, no quiero que pases sin quedarte en mi vida…