Vivimos en un mundo muy apresurado y con muchas cosas por hacer. Estamos todo el día muy ajetreados con muchas tareas pendientes. Nos olvidamos con frecuencia de los pequeños detalles que nos ofrece nuestra relación con los demás y el propio discurrir de la vida.
Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada.Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.
Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes.
Mi abuelo decía que los que más lloran en los funerales, son los que nunca dijeron lo que sintieron. Creo que tenía razón. Por eso es que hoy me pregunto ¿para qué esperar entonces hasta el último momento? Una flor, una carta, una llamada telefónica, nunca están de más. Una palabra de aliento, el café con ese amigo (a) que tenemos tanto tiempo de no ver, el abrazo cariñoso de un ser querido, no tienen precio. Quizás la flor se marchite y las palabras se las lleve el viento, pero el recuerdo en nuestros corazones nunca podrá ser borrado por el paso del tiempo. Poque son Momentos que no se olvidan. Momentos que perduran por los siglos.
¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones…
Para Ti te dejo un abrazo virtual… Dios te bendiga