Cuentos y reflexiones para pensar la vida con profundidad.

valió la pena vivir HOY

Terminar algo que nos hemos propuesto. Suena fácil. Pero no lo es. A lo largo de nuestra vida, cientos de veces, hemos empezado con una meta, un propósito, o un sueño. Lograr algo grande. Dejar huella. Marcar la diferencia. Algo que ponga nuestro nombre en la piedra y nunca jamás sea borrado. Leyendas. Todo niño y toda niña lleva esos sueños de grandeza en el interior de su alma. De ahí las fantásticas y maravillosas aventuras que alguna vez son concebidas en nuestra cabeza. Sueños de gloria y grandeza. Tener la capacidad de volar hacia lo más alto, y poder tocar las estrellas con nuestras propias manos.

Entonces vienen las tormentas. La barca se mueve de un lado a otro, y empezamos a cuestionar todo lo que creemos. El rostro que miramos en el espejo ya no se ve tan claramente. Y las dudas empiezan a jugar caprichosamente en cada esquina libre que quede en nuestra mente. ¿Somos capaces de alcanzarlo? El viento castiga con fuerza, mientras la lluvia azota sin clemencia nuestro rostro, y entonces lo pensamos. ¿Tenemos realmente la fortaleza para lograrlo? Somos capaces de resistir los golpes y volver a levantarnos.

Pero hace falta más que eso. No es suficiente sostener y aguantar. Tarde o temprano la barca cederá ante la fuerza de la tormenta. Pero nosotros no. Porque podemos naufragar en alta mar, pero jamás dejar de luchar. Por eso, con el agua hasta el cuello, lo tenemos que enfrentar. Subir al mástil de la barca y levantarnos desafiantes y gritarlo con todas nuestras fuerzas a los cuatro vientos: Tú no me podrás matar. Voy a llegar a la meta.

Cuando entramos a la linea de combate quedan atrás todas las horas de sueño. Todo hoy ha valido la pena. La vida es un hoy que termina y un mañana que espera.

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