Les confieso que desde hace poco he empezado a ver la vida y todo lo que sucede como una intervención de Dios, lo que los santos llaman la Divina Providencia. Nada es casualidad, es Providencial… «el encontrarte en mi camino no es Casualidad, eres Providencial»
Hoy ha llegado a mi bandeja de entrada un e-mail de fray Alán, en el cual me comparte un link de un video, cuyo contenido es verdaderamente conmovedor…
A veces me he cuestionado sobre cómo miramos, cómo buscamos a Dios, sobre la mentalización de un Cristo totalmente lejano de nosotros. Y para ello nos hemos creado nuestros «dioses pequeñitos», nuestros «dioses romanticones» en las imágenes, en los cuadros, en las esculturas y nada más… nos hemos dejado de conmover por el Cristo sufriente presente en el otro, en el diferente a mí, en mi hermano, en mi madre, en mi hijo, en mi abuelo… en el desconocido; en el Ser Humano de hoy… sinceramente se ha convertido en un gran reto!!!
Ya lo decía con la fuerza de la verdad San Pablo en su carta a los Corintios:
«Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si me falta amor
sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevado, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes,
si me falta amor nada soy»
Estas mujeres que ven en el video, han sido capaces de SABER descubrir a Cristo en el «prójimo», en aquél que es desconocido, en el que solo puede recordarte esa bella frase cuando quiere agradecerte: «…que Dios te bendiga»; porque no tienen la posibilidad de hacerte una ceremonia con la cual darte las gracias, aquellos que no tienen tiempo ni espacio seguros. Ellos, nuestros hermanos inmigrantes, presos, recién-nacidos, enfermos, ancianos son seres humanos, pequeñas vasijas que llevan dentro de sí al mismo Dios, en aquellos jóvenes que buscan a costa de su propia vida un futuro mejor, esa búsqueda que muchos hemos dejado de lado porque la hemos reemplazado con los lamentos, las maldiciones y la aceptación de un destino poco agradable… siendo contrarios a la Voluntad de Dios que nos quiere luchando por un mundo mejor.
Cuán elocuentes son los que no se quedan mirando que el milagro les venga de afuera y se arriesgan a actuar haciendo que los milagros extraordinarios nazcan de sus propias manos, practicando la CARIDAD = AMOR hacia los más necesitados. En este mundo solo podrá realizar milagros aquél que cree en sí mismo, en Dios y en un mundo distinto – mejor, pues Dios actuará en él para mejorarlo.
Solo una humanidad que comprenda lo que es la Caridad, podrá decir quén es Dios.
En el Evangelio ya lo decía con entrañable belleza nuestro Señor Jesucristo en las Bienaventuranzas, la norma de vida del cristiano.
Dichos los pobres de espíritu, los que saben vivir con poco, con lo necesario, y ponen su mayor confianza en Dios, que alimenta a los pájaros y viste a los lirios del campo. Los que son capaces de compartir, a riesgo de tener menos. Porque de ellos es el Reino de Dios. Ese es su premio que les dará la felicidad.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, los que no han perdido las ganas de ser más justos, ni el afán de hacer un mundo más digno, más habitable. Un día su deseo será cumplido.
Dichosos los misericordiosos. Son los que en la tierra más se parecen al Padre del cielo. Ellos también alcanzarán misericordia, porque Dios no se deja ganar en generosidad.
Como ya lo dice aquí: «EL LENGUAJE DEL AMOR…es el que supera todo»… solo un corazón enamorado podrá personalizar el Buen Samaritano de HOY, por medio de la CARIDAD con el otro.
Este es el programa de Jesús, su carta magna. Y él fue el primero en vivirla. Y si queremos alcanzar la felicidad, la verdadera, debemos darle un voto de confianza. Jesús no engaña. Tampoco nos dice que sea fácil, pero sí que es posible.
Y como también dijo Jesús en alguna ocasión: «el que pueda entender, que entienda»