Cuentos y reflexiones para pensar la vida con profundidad.

Fueron bellas tertulias

Hace algunas semanas pasó por éstos lugares una persona que de una u otra manera ha enriquecido mi entendimiento. Cuando nos ponemos delante de alguien que conoce la vida por experiencia da gusto sentarse a escucharle, a preguntarle, a buscar una luz para nuestro camino ya que éstas personas pueden tener algunas alternativas que son respuestas para nosotros. 

Sí, ha sido un honor conocer a alguien que desde la alegría, desde las lágrimas, desde la preocupación y desde el renacer de la esperanza se pudo despedir una sonrisa por el tiempo pasado, por el presente y por el futuro. 

No hablamos de la naturaleza inmanente de la Trinidad ni mucho menos de lo ilógicos que pueden parecer algunos dogmas; pero sí que hablamos de lo misterioso que es el actuar de Dios en la Humanidad, de lo maravilloso que es quedarse a la vera del camino y ver pasar a alguien que de una u otra manera experimenta a Dios en lo cotidiano: en la cocina, en el jardín, en el campo, con la escoba, con la tijera, con la podadora… en el hospital, detrás de una cámara, delante de un grupo,… en fin en lo cotidiano. Eso es un milagro… 

Como cada uno se habrá dado cuenta que hay personas que no necesitas 15 años para poder depositar tu confianza, como las hay aquellas que después de 50 años de vivir juntos sigues siendo un desconocido. 

En resumidas cuentas el que conoce más -el más sabio-: juzga menos, defiende más, no le cuesta callar y por lo general sabe sonreír.

Simplemente gracias… Meche!!!

Gracias, Señor, porque nos diste cariño
en que abrimos a tu luz nuestros ojos ciegos;
gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.

Gracias por la ventura y por el daño,
por la espina y la flor; porque tus ruegos
redujeron nuestros pasos andariegos
a la dulce quietud de tu rebaño.

Porque aquí floreció tu primavera;
porque tu otoño maduró las almas amigas
que el invierno guarece y atempera.

Y porque entre tus dones nos bendiga
—compendio de tu amor— la duradera
felicidad de una sonrisa amiga.DSC_1173

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