Una Iglesia será más Iglesia cuando más se entrega al anuncio misionero del Evangelio, tiene que ir creciendo con un espíritu abierto al mundo y solo así seremos verdadera Iglesia. Es curioso mirar tiempos atrás por así decirlo unos cuarenta años, los seminarios estaban vacíos, no había vocaciones; hoy la Iglesia en el Perú está exportando gran cantidad de vocaciones a Europa, y cuantas más vocaciones van mas se llenan los seminarios peruanos.Todos podemos dar de lo que tenemos, mucho o poco ya que la manera de tener más es dando más. La Iglesia empezó a envejecer cuando comenzó a pensar en ella más que en el mundo, como sucedió en Europa. Y nuestra Iglesia ha empezado a rejuvenecer en el Perú cuando se ha comenzado a exportar vocaciones. Es dando que se recibe, es dando que se crece diría yo, y solo así se hace más Iglesia nuestra Iglesia. Recordemos siempre esto, Jesús no fundó una Iglesia para la Iglesia, sino una Iglesia para el mundo. Es la comunidad entera la que tiene que sentir la vocación misionera, sentir la llamada del Señor a anunciar y proclamar el Evangelio al mundo entero. Pues el mandato de Cristo no es algo contingente o externo, sino que alcanza el corazón mismo de la Iglesia. La Iglesia no tiene vocación de Termo para comenzar el calor dentro aunque por fuera está frío, al contrario su vocación es de estufa caliente por dentro y pero que expande su calor hacia fuera.El compromiso misionero sigue siendo el primer servicio de la Iglesia que debe prestar la comunidad de hoy para orientar y evangelizar los cambios culturales, sociales y éticos, para ofrecer la salvación de Cristo al hombre de nuestro tiempo, en muchas partes humillado, oprimido.PRO-VOQUEMOS (PROVOQUEMOS) CON NUESTRO EJEMPLO DE VIDA, QUE SOLO LAS PALABRAS YA HAN CANSADO A MUCHOS.
