Cuentos y reflexiones para pensar la vida con profundidad.

Una visión personal de la Iglesia

Nosotros debemos de tomar conciencia a cerca de nuestro compromiso con el anuncio del Evangelio, lo cual me parece interesante en estos momentos en que las Iglesias en que están envejeciéndose, las que están cayendo en aquel encerrarse y pensar solo en sí mismas que hace envejecer todavía más rápidamente.

Yo creo que la Iglesia en la medida en que se ponga a pensar solo en ella (en sí misma), cada día se hará más vieja y la crisis vocacional será cada día más grande. Es bueno tener en cuenta que las semillas no crecen recluyéndose sobre las raíces, sino abriéndose a las exigencias del mandato de Cristo: “Vayan por el mundo entero, anuncien el Evangelio (Buena Noticia) a todas las naciones”. Hay una manera de morir, encerrándose en sí misma, pues al recordar claramente que cuando nació la Iglesia no eran más que doce, los cuales no se quedaron en Jerusalén, sino que se dispersaron por el mundo. Lo mismo que el Apóstol Pablo, no se quedó en su tierra, sino que salió al sentir la llamada para ir sobre los pueblos gentiles.

El Espíritu misionero no es muerte para ninguna Iglesia, sino una manera de rejuvenecerse. Por lo tanto, en cambio de mentalidad, recordemos a San Pablo, el cual fundaba una comunidad, la atendía durante un tiempo y luego la dejaba para ir a crear nuevas comunidades y nuevas Iglesias. Es una necesidad primordial, el no encerrarse en sí mismas, sino lanzarse a la aventura del Evangelio. Jesucristo no les dijo quédense ahí en Jerusalén, y no salgan de allí, sino que les dijo: “vayan por el mundo entero”. La Iglesia no es una gallina clueca que cuida a sus pollitos debajo de sus alas. La Iglesia es peregrina, caminante y de esto tenemos que convencernos los cristianos que estamos acostumbrados a tener a nuestros sacerdotes como quien tiene el supermercado de la esquina.Creo yo, que la falta de vocaciones se da por muchos factores, para comenzar si la Iglesia fuera más misionera, más lanzada a los caminos del anuncio del Evangelio, estoy seguro que las vocaciones comenzarán a crecer y a abundar más (calidad y cantidad). Miremos bien en un mundo globalizado no podemos caer en los reduccionismos de lo “nuestro”. Hoy somos todos ciudadanos del mundo.

SALGAMOS DE NUESTRAS COMODIDADES
PARA ARRIESGARNOS A LA VIDA (RELACIÓN),
Y SEAMOS NOVEDAD EVANGÉLICAMENTE HABLANDO

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