Sonreír… Tristemente…

Sonreír con la alegre tristeza del olivo. 
Esperar. No cansarse de esperar la alegría. 
Sonriamos. Doremos la luz de cada día 
en esta alegre y triste vanidad del ser vivo.

Me siento cada día más libre y más cautivo 
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría. 
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría 
como sobre la mía que aún es un soplo estivo.

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