Tan sencillo, todo es tan sencillo. Buscamos respuestas, nos hundimos en la duda y nublamos el corazón. No le dejamos ver y solamente él es quien puede ver la Realidad. Nos empapamos de un mundo material cuando nuestro espíritu nos grita que no pertenecemos en esencia a él, que somos más.
Pero hemos permanecido dormidos mucho tiempo, demasiado y nos cuesta
muchísimo despertar y asimilar una Realidad diferente. Algunos intuímos algo, y cuando damos pasos en ese camino la Verdad nos inunda y nos calma esa sed. Pero no significa que la duda nos abandone, porque somos humanos y los humanos aprendemos sólo a base de errores. Lo que sucede es que dejo de tener miedo, al menos el miedo de antes. Y como adquiero la valentía de dar un paso tras de otro comienzo a vislumbrar algo más, algo que jamás hubiera visto si no me hubiera puesto en marcha. Aún queda mucho, mucho por aprender, por conocer, por comprender, por sentir.
Anhelo, pero… sé que no es el momento de Conocer todo, que cada cosa tiene su momento preciso. Somo impacientes por naturaleza humana, pero pacientes por la divina. Cuando me entra el vértigo, trato de calmarme, respirar hondo y dejar de imaginar o especular… me sereno, dejo de pensar, me limito a Amar y a RECORDAR quién soy.