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LOS MUCHOS DIOSES DEL ATEO

Es difícil que el hombre llegue a ser ateo (ateo = sin Dios). Aquel que más se proclama ateo es el que más dioses suele tener. Dioses prefabricados a su medida, como los trajes “prêt à porter”. Y esto ocurre no tanto en teoría, sino también, y sobre todo, en la práctica. Tal vez no se acepte al “Dios único y verdadero” porque éste es incompatible con los diosecillos de creación humana. Justamente, estos “dioses” con minúscula, son los enemigos del “Dios” con mayúscula.

Si la biblia y nuestra fe nos dice que “Dios creó al hombre”, también se puede decir que el “hombre ha creado a dios”; y se ha creado muchos; todos cuantos se le antoja, a su medida.

Si Dios creó al hombre “a su imagen y semejanza”, el hombre, también, ha creado dioses a su imagen y semejanza. El gran “Creador”, le dio al hombre poder para crear. Y éste se aprovechó de ello. La libertad siempre es creadora, aunque el fruto de esa creación sea para distorsionar el verdadero sentido de la Creación y de su Creador. De alguna manera, podríamos llamar al hombre: «creador de dioses». Ese es su gran poder, que nace de su omnímoda libertad y de su desviación fundamental.

En la medida que crecen las necesidades que el hombre se crea, aumentan los dioses. ¿Cuántos creen de verdad, hoy día, en las palabras de Jesús a Marta de Betania: «En verdad te digo que sólo una cosa es necesaria».

Por tanto, todo aquello que esté fuera o por encima de ese “sólo necesario”, estará, también, fuera o por encima del plan de Dios. Y consecuentemente habrá que inventarse nuevos “dioses” que te permitan andar por otros caminos y otras necesidades. Uno mismo  es el que se crea las necesidades y los dioses.

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