Jesús, todavía de tierna edad, tuvo que ser llevado al extranjero, a Egipto, para escapar de la dictadura sangrienta de Herodes, que quería matarlo. Así se iguala a muchos que sufren de la persecución y el destierro. Compartió el sufrimiento de los que por diversas causas se ven obligados a irse a tierras extrañas, lejos de su familia y sus costumbres.
En América Latina hay veinte millones de personas que han tenido que irse de sus casas. Se les llama emigrantes. Y muchos de ellos son campesinos.
La pobreza y el capricho de los privilegiados hacen que haya familias, como la de Jesús, lejos de sus parientes y amigos. Se ven obligados a romper con sus costumbres. Se enferman sin tener dónde recurrir. Aguantan humillaciones y desprecios. Soportan sueldos de hambre. No se sienten personas. No se encuentran ni a sí mismos.
Así es la suerte de muchos pobres, andando de un lugar para otro, buscando siempre una dignidad que no encuentran. Pensemos hoy en esta triste realidad.
Pensemos también de paso que el rey Herodes tenía miedo de que Jesús le fuese a quitar su poder. Por eso mandó a matar a todos los niños de la edad de Jesús. En la actualidad los países ricos tienen también miedo de que los pobres seamos muchos y fuertes y vayamos a quitarles su poder. Y por eso mandan controlar los nacimientos.

Una idea sobre “APENAS NACIDO, OBLIGAN A JESÚS A SER FORASTERO”
Buenos días,
Para mí, es una bonita manera de empezar cada día…
Leyendo lo que escribes…