1. Cantemos al Señor un cántico nuevo, cantémosle con guitarras y arpas…, porque los cielos fueron hechos por su palabra y el soplo de su boca hizo surgir las estrellas (Sal 33,3.6).
2. Él solo extendió los cielos… Él hizo la Osa y Orión, las Pléyades y la Cruz del Sur. ¡El hace muchas y grandes maravillas, cosas que nadie es capaz de comprender! (Job 9,8s).
3. En sus manos está el fondo de la tierra y suyas son las cumbres de los cerros; suyo es el mar; él fue quien lo creó, y la tierra formada por sus manos (Sal 95,4s).
4. El viste los cielos con sus nubes y prepara las lluvias de la tierra, hace brotar el pasto de los cerros, y las plantas que al hombre dan sustento (Sal 147,8).
5. El entrega a los animales su alimento y a las crías de cuervo cuando gritan (Sal 147,9).
6. El tiene en su mano el soplo de todo ser viviente y el espíritu de todo ser humano. En él están la sabiduría y el poder (Job 12,10-13).
7. Él solo formó el corazón del hombre y se fija en cada una de sus obras (Sal 33,15).
8. Tú, Señor, formaste mi cuerpo y me tejiste en el seno de mi madre. Te doy gracias porque me has formado portentosamente, porque son admirables todas tus obras (Sal 139,13s).
9. ¡Aleluya! Demos gracias al Señor porque es bueno. Sólo él hizo grandes maravillas, porque es eterno su Amor (Sal 136,1.4).
10. El hizo sabiamente los cielos porque es eterno su Amor… El da alimento a todo viviente, porque es eterno su Amor (Sal 136,6.25).
11. Alaben al Señor todos sus ángeles… Que lo alaben el sol, la luna y todos los astros luminosos… Alaben el nombre del Señor, porque él lo mandó y existieron. Les dio consistencia perpetua y una ley que no cambiará (Sal 148,2-6).
12. Alaben al Señor los grandes peces y los abismos del mar; cerros y cordilleras, árboles frutales y selvas; fieras y animales domésticos, reptiles y pájaros que vuelan; reyes y pueblos de la tierra, príncipes y jefes de gobierno; los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños; todos alabemos el nombre del Señor (Sal 148,7-13).
13. ¡Dios mío, qué grande eres!… ¡Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría! El mundo entero está lleno de tus criaturas (Sal 104,1.24).
14. Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida (Sal 65,10). 15. ¡Qué admirable es tu nombre en toda la creación! (Sal 92,5).
