Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, 

porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago…… 

e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
par ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí, 

de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta años. 

Mi salud es perfecta. 
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que me muera. 
Que se callen ahora las escuelas y los credos. 
Atrás. 
A su sitio.

Se cuál es mi misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original 

de la naturaleza desenfrenada.

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