Parece ser que los oídos son para escuchar tanto lo que nos gusta como lo que nos disgusta. Para aprender a obedecer a la propia voz interna y también a la externa. En la vida, y también en la pareja, podemos encontrar diferentes tipos de sordera:
¿Duro de oídos? Tal vez muestre nuestra inflexibilidad e intolerancia. No deseamos escuchar ninguna recriminación.
¿Tumores de oído? En ocasiones simbolizan los gritos, peleas y discusiones escuchados durante la infancia en la casa de nuestros padres.
Lo que nos molesta no es lo que se dice, sino la percepción que tenemos de esos mensajes.
