Toda persona está animada por una espiritualidad o por otra, porque todo ser humano -cristiano o no, religioso o no- es un ser también fundamentalmente también espiritual. Toda mujer todo hombre son más que simple biología. Y es ese algo más, o mucho más, los que los distingue del simple animal. Las religiones y filosofías designan esa realidad misteriosa, pero real, como “espíritu”. Perder esa dimensión profunda es dejar de ser humano, es embrutecerse. Paul Tillich habla de esa “dimensión perdida” como de la gran tragedia de nuestro tiempos materialistas y consumistas.
AUTOR
AVINU
Este blog es un espacio de conocimiento técnico y visión empresarial aplicada al agro. Compartimos experiencias reales, investigación práctica y estrategias sobre pastos de corte, nutrición animal, bancos forrajeros, ensilaje y producción agropecuaria rentable.
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