¿Te es difícil postrarte?

Estamos en una época donde hacerse llamar ateo o laico -de cualquier religión-, parece estar de moda como si fueran una forma de ausencia de Dios. Encuentro una imagen muy ilustradora y muy alentadora. Para los que lo tenemos todo parece que nos es más difícil postrarnos ante el desconocido, ante el trascendente, ante Dios. Nadie que no ha sido capaz de besar el suelo ha reconocido su grandeza interior. Me refiero a los que han sufrido, a los que han llorado, a los que han visto la vida desde el anonadamiento (sentirse nada).

De ello, tengo un grato ejemplo familiar en donde vi llorar, vi sufrir, vi arrodillarse ante el invisible a mis padres y frente a una pared donde nada material había, y encontraban respuestas.

La imagen de este musulmán arrodillado para alabar a Allāh (الله), creo que nos dirá algo. No podemos ser indiferentes con esa humildad de alguien que ha superado su propio Ego (que nunca se arrodilla), para hacer caso al Espíritu que es capaz de postrarse ante lo más sencillo que encuentre en el camino.

«Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande»

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