El evangelista Lucas y Pablo mismo aseguran que éste es de pura estirpe hebrea, vive con pasión sus orígenes y las tradiciones de su pueblo. Es fiel, hasta el martirio, a su credo religioso. A causa de dicha fidelidad persigue a los cristianos porque los considera enemigos peligrosos de la fe judía.
Importantes testimonios confirman sus raíces socio-religiosas:
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1. «Yo soy un judío, ciudadano de Tarso, una ciudad no desconocida de Cilicia» (Hch 21,39).
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2. «Yo soy un judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado aquí, en esta ciudad a los pies de Gamaliel en la fiel observancia de la ley de nuestros padres, partidario entusiasta de la causa de Dios, como todos vosotros lo sois en este día» (Hch 22,3-5).
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3. «Fui circuncidado al octavo día; de la estirpe de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; por amor a la ley fui perseguidor de la Iglesia» (Flp 3,5).

