Pocos cambiarán por si mismos el rumbo de la historia, pero cada uno de nosotros podemos esforzarnos en cambiar una pequeña parte de los acontecimientos, y la suma de todos estos actos será la historia que escriba esta generación – Robert F. Kennedy, 6 de Junio de 1966.
¿Por qué? El principio de todos los retrocesos, o la antesala de la gloria eterna están marcadas por esas seis letras. En el silencio de la noche, en multitud de ocasiones, las grandes figuras que marcaron la historia cuestionaron sus acciones con base en esas palabras. Seis letras, dos caminos, y una sola respuesta: porque es difícil, más no imposible.
Es por eso que la meta es alta. Porque han sido siempre los audaces, aquellos que dejan atrás sus más profundos temores con la idea de alcanzar algo maravilloso -hombres y mujeres cuyos esfuerzos nunca saldrán de la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero de la paz y la tranquilidad, dejando atrás sus diferencias de raza y origen con el fin de construir un sueño en común.
Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon, se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Campesinos, sencillos, humildes y sinceros que vieron que la humanidad era más grande que la suma de toda la lista de diferencias que existen entre nosotros, con el fin de recordar la esencia de que todos los hombres y mujeres han sido creados iguales. Que más que amigos y vecinos, somos hermanos, y que esto es lo que nos hace grandes como seres humanos.
Para nadie es un secreto, no construimos castillos en la arena. El mundo es un lugar sucio y despiadado que esta a la espera de ser conquistado. Pero fueron esos héroes anónimos los que arriesgaron su vida, con honor y valor por preservar la vida de un extraño o un compañero, los que han hecho grande la historia de la humanidad. Es la fortaleza de nuestro paso en la tierra y la razón de nuestro existir como seres humanos, el hacer algo realmente extraordinario por un extraño.
Ya lo dijo hace 40 años Mario Moreno Cantinflas «Qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Sino fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sinfrac ni condecoraciones: “Amaos… amaos los unos a los otros”
Porque cuando el ingenio, la capacidad y la voluntad son puestas a prueba en medio de la necesidad, es que el ser humano ha logrado dejar su huella más profunda, no en la arena, sino en la piedra, grabando para siempre su historia para las futuras generaciones.