De manera especial brindo tributo a la MUJER. Hoy, 8 de marzo, están de “fiesta”. Comenzando por las mujeres más cercanas a mi existencia: Mi madre (Lucila) gracias a ella tengo la vida, mi hermana, (Laura) cuyas enseñanzas perduran hasta hoy. Quisiera hacer una mención honrosa a las mujeres comentaristas en este blog: Camiuch, Carolina, Olga, Marizza, Inés, Karín, Ingrid, Marisa, Adriana, Jeidas, Claudia, Sofía, Lady, Erika, Dora, Tina, Elizabeth, María, Tania, Carla, etc, etc. Les estoy eternamente agradecido por sus aportes y sigan haciéndolo en cuanto puedan.
Es el Día Internacional de la Mujer y este año se conmemora el centenario de la existencia de esta celebración, que estuvo vinculada en sus orígenes al movimiento obrero, por lo que, al principio, se llamó Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Prefiero la denominación más reciente, porque hablar de la mujer trabajadora es ambiguo e insuficiente. Ambiguo, porque, a menudo inconscientemente, se tiende a considerar como trabajadoras solo a las mujeres que “cobran” por trabajar, lo que significa olvidar el trabajo gratuito que realizan las mujeres, casi siempre en el hogar, pero también fuera, invisibilizando la explotación económica que supone y sus consecuencias negativas para las propias mujeres. Insuficiente, porque la lucha por la igualdad incluye la esfera económica, pero abarca toda la realidad, pública y privada.
Luchar por la igualdad no es negar las diferencias entre los seres humanos, sino evitar que estas sirvan como criterio para establecer jerarquías, dando lugar a situaciones de opresión-subordinación de cualquier grupo humano. Es luchar por el reconocimiento de la plena humanidad de todas/os, con lo que ello significa en todos los ámbitos de la vida.
Sería fantástico no tener que hacerlo –luchar por la igualdad, quiero decir–, por haber conseguido el objetivo, pero todas las sociedades andan muy lejos de apuntarse tal logro. Sería fantástico poder prescindir en este día de toda voz reivindicativa, por innecesaria, y que la fecha fuera pura fiesta con-memorativa, es decir, un día para recordar-en-compañía a las mujeres que, a lo largo de los siglos, hicieron posible un mundo sin desigualdades de género, pero todavía falta mucho para eso.
En este día no me queda más que agradecer a Dios, por existir y manifestarse en la MUJER.