• Los anteojos de Dios 

    El cuento trata de un difunto. Anima bendita camino del cielo donde esperaba encontrarse con Tata Dios para el juicio sin trampas y a verdad desnuda. Y no era para menos, porque en la conciencia a más de llevar muchas cosas negras, tenía muy pocas positivas que hacer valer. Buscaba ansiosamente aquellos recuerdos de buenas

  • La doma del corazón 

    Me has seducido, Señor Dios, y yo me dejé seducir;  me has agarrado, y me has podido  (Jeremías 20, 7)  Frente al actuar de Dios, hay como dos tiempos. Primero un tiempo de rumia y de intimidad; y luego otro tiempo de acción y de fidelidad.  Cierto que a veces Dios puede invertir esos dos tiempos.

  • Lo inmediato y la noche 

    La abundancia de luz nos regala lo inmediato. Es nuestro este árbol, este pájaro, esta flor. Nuestra mirada se aquerencia en lo que está cerca, en los que nos rodea. Nos quedamos quietos en medio de nuestra jaula de cosas, y todo viene hasta nosotros traído por esa luz que abunda. Los colores, las formas,