• Cuando Dios se quedó en visto (y yo también)

    La primera vez que sentí que Dios me dejó en visto, no fue en un momento trágico. No hubo sirenas, ni lágrimas, ni una novela mexicana de fondo. Fue un día común, que es precisamente donde se esconden las crisis más peligrosas: en lo cotidiano, con cara de normalidad. Era temprano, yo ya había abierto

  • El becerro de oro tenía Wi-Fi

    En Chiclayo, a esa hora en que el calor parece haber hecho un pacto con el asfalto, Don Eusebio —un señor de sombrero firme y paciencia variable— vendía emoliente en una esquina. Su negocio era sencillo: vaso caliente, frase sabia, y una mirada que te decía “hijo, yo ya vi cómo termina esa novela”. A

  • ¿En qué momento dejamos de preguntar “por qué”?

    Un cuento breve y filosófico sobre el momento en que dejamos de preguntar “por qué” y cómo eso afecta nuestra vida, nuestra fe y nuestro sentido de existencia.