- A. Yo pensé que eras una persona distinta…
- B. Lo lamento, no fue mi intención
- A. Hubiese preferido no haberte conocido nunca…
- B. Es tarde, en la vida no todo es elección
- A. Me has decepcionado, no quiero saber nada de Ti
- B. Mil disculpas, espero no volver a tropezar con la misma torpeza.
Es el extracto de una conversación en la que soy B y creo que decepcioné a quienes esperaban algo/mucho de mí.
Recuerda: no todo el tiempo podrás caminar por caminos rectos y sin piedras como para pensar que caminarás sin dar un tropiezo. Todos estamos propensos, mientras vivamos, a decepcionar a las personas que más confianza hayan podido depositar en nosotros. Lo único que podemos hacer es que estos golpes no nos dejen en el suelo y sin ganas de querer levantarnos. Al momento de caer no pierdas de vista que puedes una y mil veces con dignidad y reconociendo tus errores, repararlos y hacer una vida distinta.

Creo que la vida nos ofrece la misma piedra de toque con la cual pudimos medir a los demás. Si algún día hubieron personas que nos decepcionaron, mañana nadie nos asegura que podemos ser esos sujetos que decepcionen a los demás. Si hacemos algo en la vida nos pondrá en esa cuerda por donde tendremos que transitar tratando de hacer equilibrio. Mientras estemos caminando sobre la cuerda no miremos la vida de los demás porque concentrándonos en lo que no nos corresponde nos podemos descuidar de la nuestra y al estar distraídos podemos tambalear y caer.
Si alguien espera mucho de Ti, recomiéndalo que no espere demasiado ya que al estar hechos de un barro muy maleable podemos decepcionar a amigos y conocidos, a extraños y cercanos.
Pienso que debemos ser mesurados tanto en el esperar de los demás como en el hacer esperar de nosotros mismos a los demás. Cuando se crean muchas expectativas en una persona dejamos de considerarla como es en realidad y la subimos a un pedestal que no le corresponde y cuando comete el inevitable error se nos cae como un chorro de agua fría. Sin embargo, cuando estamos convencidos que la otra persona es tan humana y frágil como nosotros nos decepcionaría menos y con nuestro silencio y sin pararnos a juzgar podríamos ayudar mucho más.
Esta ventana al mundo, mi blog, es uno de mis fieles reflejos de lo que voy pasando por la vida. He decepcionado a muchas personas. Unas veces por motivos que no he estado a la altura de lo que se me exigía y otras veces por que no me gusta verme sobrevalorado ya que si esperan mucho de mi y cuando no encuentran lo que esperaban terminan por desesperarse.
Vivo con la convicción que todo lo que he hecho ha sido por buena voluntad y aunque en más de una ocasión no me ha quedado otra salida no me excuso echando la culpa a los demás por mis errores. Estoy en la edad que todavía decepcionaré a muchas personas ya que no vine al mundo para colmar expectativas de los demás. Vine para ser feliz y sin en algún momento no estoy a la altura para responder como esperan de mí, tengo la conciencia tranquila de haber dado lo mejor que pude, que quise e hice.
Para muchos estoy a la mitad de mi vida, para otros estoy casi de bajada (como lo dicen en lenguaje coloquial); sin embargo, yo me siento en la edad perfecta de mi vida… de hacer lo mejor sin temor a decepcionar.

- Me he decepcionado demasiado de mí mismo… y sigo creyendo para ser creíble.
- Me sorprendo muy poco si los demás se equivocan… aporto más al momento de levantar al caído en vez de dar un rodeo a su vida.
- Me alegra que hayan personas que quieren seguir caminando después de la caída… son los que merecen la vida, los únicos que hacen historia.
- Me consuela saber que todos podemos ser mejores… después de los errores.
- Me tranquiliza ver que muchos llegaron a ser santos… gracias a su conversión. No hay Santo sin pasado ni pecador sin futuro.
- Me ha tapado la boca, la vida misma, ya que ahora no puedo ser juez de mi prójimo… solo puedo ser abogado.
- Me sorprendo al verme al lado del acusado en vez de acusador… recibir los golpes es más gratificante que lanzar la primera piedra.
- Me veo maduro en la medida que acepto mis defectos en vez de negarlos.
- … … me veo feliz.
- No juzgo, me basta con juzgar mi vida… poco tiempo me queda en este mundo para concentrarme en lo que no me importa.

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