
Porque sabemos que un día vendrás
para apartar la cizaña del trigo,
porque sabemos que Tú eres amigo,
que a los amigos Tú no fallas jamás…
Porque sabemos que vas a volver
para implantar tu justicia en la tierra,
una justicia que toda se encierra
en el amor que viniste a traer.
Te estamos, Señor, esperando
como la tierra espera la lluvia,
como la noche espera la luna,
y el jardinero espera la flor.
Te estamos, Señor, esperando
como el amigo espera al amigo,
como la madre espera a su hijo,
como los campos esperan el sol.
Te estamos, Señor, esperando
como el camino espera al viajero,
como el trabajo espera al bracero,
como el frío espera al calor.
Te estamos, Señor, esperando
como la playa espera al verano,
como el hermano espera al hermano,
como el amado espera a su amor.
José A. Olivar.

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