La verdad reside en el corazón de todo hombre. Allí es donde hay que buscarla para ser guiados por ella tal como, al menos, se nos presenta. Pero no tenemos derecho a obligar a los demás a obrar según nuestra propia manera de ver la verdad.
La vida es una aspiración a la perfección, al cumplimiento de si mismo. No hay que rebajar ese ideal por culpa de nuestras debilidades o nuestras imperfecciones. Las mías las tengo muy presentes y me llenan de desconsuelo. Todos los días le suplico silenciosamente a la verdad que venga en mí ayuda para librarme de ellas (MM, 20).
GANDHI
Todos los hombres son hermanos,
Editorial Atenas, Madrid 1984, 109.

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