Dejad que el grano se muera
y venga el tiempo oportuno:
dará cien granos por uno
la espiga de primavera.
Mirad que es dulce la espera
cuando los signos son ciertos;
tened los ojos abiertos
y el corazón consolado;
si Cristo ha resucitado,
y resucitarán los muertos.
Camino del sepulcro,
preguntamos;
¿quién moverá la piedra?
pero tú,
Ccmo el agua viva,
manas de la piedra;
como el fuego nuevo,
brotas de la piedra;
como ciudad fuerte,
creces en la piedra.
¡Oh Cristo, piedra viva!
tu muerte es tu fuerza.
a ti se acogen
todos los que duermen;
en tu descanso habitan,
bajo tu piedra esperan.
Autores: Daniel y Galan

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