Erase una vez una madre – así comienza esta historia encontrada en un viejo libro de vida de monjes, y escrita en los primeros siglos de la Iglesia -. Erase una vez una madre – digo – que estaba muy apesadumbrada, porque sus dos hijos se habían desviado del camino […]
Archivos mensuales: junio 2014
¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? también les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que […]
Quien cultiva su tierra, se hartará de pan; quien persigue sombras, es un imbécil (Proverbios 12, 11). No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos. El hombre […]
Si en una fábrica de tractores se quiere acelerar la producción, se recurre a la intensidad en el trabajo, y a la duplicación de la materia prima utilizada. Con ello se consigue producir la misma cantidad, en la mitad del tiempo. Por ejemplo, si en nueve meses salen de la […]
Por: Carlos Arroyo | 03 de marzo de 2014 A los proverbios chinos les obligamos a decir cualquier cosa que nos convenga, pero hay uno que de verdad dice que «la tinta más pálida es mejor que la memoria más retentiva». En estos tiempos te sonará a cosa del siglo pasado (aunque tiene algunos más), pero es […]
No habrá tenido mucho. Pero lo que tenía era muy suyo. Sobre todo, porque de tanto llevarlo encima había terminado por sentir indispensables todas esas realidades: sus botas, su poncho, sus ropas, su chambergo y su facón. ¡Habían compartido tantas cosas juntos, que había terminado por encariñarse con todo eso! […]
La desesperación no es un camino sin salida. El camino sin salida es el del desanimado. El de aquél que ha perdido el coraje de seguir peleando porque la experiencia le ha lastimado la esperanza. El desanimado ha perdido el sentido de la lucha. Tal vez peor: la fuerza para […]
Me has seducido, Señor Dios, y yo me dejé seducir; me has agarrado, y me has podido (Jeremías 20, 7) Frente al actuar de Dios, hay como dos tiempos. Primero un tiempo de rumia y de intimidad; y luego otro tiempo de acción y de fidelidad. Cierto que a veces Dios […]