Un hombre vio que una mariposa luchaba por salir de su capullo. Para su gusto, lo hacía con demasiada lentitud y, queriendo ayudarla, comenzó a soplarle suavemente. El calor de su aliento aceleró ciertamente el proceso. Pero lo que salió de allí no fue la espléndida mariposa que esperaba, sino una pobre criatura con las alas destrozadas. (Scott Reeves).
Más puede una caricia que un grito, una ofensa, una bofetada. El amor es mucho más fuerte que la violencia y que los golpes. Ni con amenazas ni castigos lograrás entusiasmar a los alumnos, o lograrás que te quieran. Si te quieren, harán ilusionados lo que les propongas. Si te temen, difícilmente lograrás entusiasmarlos o influirás positivamente en su conducta o en sus vidas. Ponte junto al alumno con bondad, con sencillez y con alegría, respeta su ritmo de aprender, su modo de ser. Trata de ser su amigo, y no olvides que “un amigo es alguien que sabe quién eres, que sabe por dónde has andado, que sabe todo lo que has hecho y, a pesar de todo, te invita y te ayuda a ser mejor”.
Cada alumno es distinto e irrepetible, es “modelo único”, que tiene una misión en la vida y que cuenta contigo para conocerla y realizarla. Trata de esforzarte por llegar a ser tú mismo y, de este modo, estarás enseñando, sin necesidad de palabras, a tus alumnos a serlo. Sé siempre verdadero, coherente. Si Jesús nos dijo que la verdad nos haría libres, es también cierto que sólo los libres pueden ser verdaderos.
Dios nos creó a todos creadores. Creadores del mundo y creadores de nosotros mismos. Lo que nos distingue de los animales es la capacidad de construirnos, de autocrearnos, de ser alfareros de nosotros mismos transformando el barro de nuestros talentos y posibilidades en vida y en felicidad. El arte de la vida consiste en hacer de la vida una obra de arte.
Alienta a tus alumnos a que asuman el reto de su libertad. Ser libre no es hacer lo que me viene en gana, sino hacer aquello que me realiza plenamente. Invita, anima, ponte al lado del alumno, pero no impongas: Que sea él el que decida. Sé como Jesús, que sólo propone, invita y ayuda. Es lo que escribió el Beato Pedro Ruiz de los Paños, el fundador de las Discípulas de Jesús: “Dios no avasalla, no impone. Dios llama y espera. Dios se porta siempre como padre y no usa términos de violencia. Presenta la gracia, ofrece el tesoro, pero no nos obliga a abrirle por la fuerza. Espera pacientemente en la puerta, hasta que le abrimos”Ni_o_contemplando_flor_amarilla
 

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