Internet es como el baúl del Evangelio, donde se puede sacar lo viejo y lo nuevo. Hay mucha basura, pero también excelente información, cada vez más, cultura y muy pronto acceso a miles de libros. Todo ello en directo y en un clic.

También en el terreno de la espiritualidad hay webs y recursos muy provechosos. Quiero hoy recomendar dos sitios:

El primero es muy sencillo, pero muy eficaz. Está destinado a aquellos que, en medio de su trabajo en la oficina, en el banco, en casa necesitan un rato de quietud. Son pequeñas meditaciones dirigidas que pueden leerse o bajarse en mp3. “Hoy -sugiere la web- te invitamos a abrir un “Espacio Sagrado”, y a permanecer aquí diez minutos orando, mientras estás frente a tu computador, con las guías en la pantalla y las Escrituras escogidas para cada día.” Es una idea de ls jesuitas irlandeses que ya está traducida a varias lenguas. La encuentras aquí: 

Espacio sagrado.

El segundo es más exigente. Conduce a un tiempo de meditación profunda cristiana de silencio interior, no ajena al yoga y al zen, en la inspiración de algunos benedictinos ilustres como Freeman o Main. Se llama: Comunidad mundial para la meditación cristiana. Freeman fundó un centro  para la meditación y el diálogo religioso en la Universidad George Town de Washington: John Main Center.

En el sitio en inglés de The World Comunity for Christian Meditation hay conferencias, videos y audios de Freman y Main.

Ambas pueden ayudar a encontrar la unión interior y el reencuentro del yo en otro Yo, de la ola en el mar, del pródigo en su casa, del amante en el amado.

He aquí un fragmento de este curioso e interesante sitio:

¿CÓMO MEDITAR?

Busca un lugar silencioso. Escucha unos minutos de música suave para relajarte, si gustas. Siéntate con tu espalda derecha, permanece quieto.
Cierre tus ojos suavemente y empieza a recitar tu palabra, oración, o mantra, silenciosamente, interiormente y amorosamente durante todo el tiempo de tu meditación: Repite la palabra “Ma-ra-na-tha.” Dílo con 4 sílabas con igual énfasis y con fervor.

No pienses en el significado de la palabra. Presta total atención a su sonido durante todo el tiempo de tu meditación, desde el principio al final. Si surge una distracción, simplemente regresa a tu mantra. Medita por 30 minutos cada mañana y cada noche, cada día de tu vida. Solo repite la palabra.

La meditación es la forma de oración pura marcada por el silencio, la quietud y la simplicidad.

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