¿A dónde nos lleva un conocimiento? Siempre conduce a un movimiento, el conocimiento inicia un movimiento y lo continúa. También lo corrige y le da una dirección diferente, una nueva dirección.

Un conocimiento esencial permanece cerca del ser y de su movimiento, por eso siempre es un conocimiento nuevo, crea algo nuevo y lo pone en movimiento. Gracias al movimiento, nuestro espíritu puede llegar a comprobar hasta qué punto ese movimiento logra que algo continúe y establece hasta qué punto lo nuevo perdura, y perdura hasta que el próximo conocimiento inicie el nuevo movimiento.

Lo nuevo comienza, pues, con una comprensión. Eso quiere decir que se inicia con un conocimiento que da paso a algo nuevo, que exige algo nuevo y que se manifiesta en un movimiento nuevo. Todo lo nuevo está en movimiento. Nos lleva consigo en un movimiento. ¿En qué movimiento? Nos lleva consigo en un movimiento del Espíritu. Nos lleva en un movimiento creador. Nos une en una forma creadora con el Espíritu.

Cuánto más puro sea nuestro conocimiento, tanto más puro será este movimiento y tanto más extenso su efecto. Cuánto más puro es este conocimiento y más puramente seguimos su movimiento, más puramente nos lleva este Espíritu en su movimiento, hasta el punto que su movimiento y el nuestro apenas se diferencian, como si fueran un solo movimiento.