“Para quien sabe volar, no hay diferencia entre una puerta y una ventana.”-¿Por qué los humanos no tienen alas, mamá?-Porque sin tener que levantar los pies del suelo, Dios ya nos dio el don de volar con la imaginación, incluso más lejos que las aves y los aviones…-¿Muy lejos, mamá?-Sí, incluso hasta mundos que no han existido jamás, porque da por cierto, hijo mío, que imaginar es crear.
El mundo es una esfera de cristal,el hombre anda perdido si no vuela
no puede comprender la transparencia.
Por eso yo profeso
la claridad que nunca se detuvo
y aprendí de las aves
la sedienta esperanza,
la certidumbre y la verdad del vuelo.
“Nos hicieron creer que el “gran amor”,sólo sucede una vez,generalmente antes de los 30 años.No nos contaron que el amorno es accionado,ni llega en un momento determinado.Nos hicieron creer que cada uno de nosotroses la mitad de una naranja,y que la vida sólo tiene sentidocuando encontramos la otra mitad.No nos contaron que ya nacemos enteros,que nadie en nuestra vida merececargar en las espaldasla responsabilidad de completarlo que nos falta.Las personas crecena través de la gente.Si estamos en buena compañíaes más agradable.Nos hicieron creer en una fórmulallamada “dos en uno”:dos personas pensando igual, actuando igual…que era eso lo que funcionaba!No nos contaron que eso tiene un nombre:anulación.Que sólo siendo individuoscon personalidad propiapodremos tener una relación saludable.Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorioy que los deseos fuera de término,deben ser reprimidos.Nos hicieron creer que los lindos y flacosson más amados.Nos hicieron creer que sólo hay una fórmulapara ser feliz, la misma para todos,y los que escapan de ellaestán condenados a la marginalidad.No nos contaron que estas fórmulasson equivocadas,frustran a las personas, son alienantes,y que podemos intentar otras alternativas.Ah, tampoco nos dijeron que nadienos iba a decir todo esto:cada uno lo va a tener que descubrir solito.Y entonces,cuando estés “enamorado de ti mismo”podrás ser felizy te enamorarás de Alguien.Vivimos en un mundodonde nos escondemos para hacer el amoraunque la violencia se practica a plena luz del día.”
“A veces, cuando el alma de la persona se lanza en su propia búsqueda utilizando lo que el momento le brinda, en tantas ocasiones por casualidad y de forma imprevista, surge la magia, algo que la ciencia jamás podrá entender, definir o estudiar, y que sin embargo para el ser profundo de la persona es lo que le ayuda a seguir creyendo en la vida y creer que está vivo y que por lo tanto gratifica su corazón como ninguna otra cosa en el mundo.”
Como los mayores daban demasiadas vueltas con la respuesta, las cuatro niñas decidieron preguntarle a su sabio preceptor:-Maestro, dinos qué es el amor. Nuestros padres nos responden que lo sabremos cuando seamos mayores. ¿Acaso es algo malo?-No es nada malo, más tampoco ellos están equivocados. No sabréis que es el amor hasta sentirlo. Pero, mientras, podemos aprender algo para reconocerlo. Mañana os daré un regalo.Al otro día el preceptor les entregó cuatro pequeñas jaulas con un pájaro en cada una.-Son para vosotras, pequeñas. Cuidad cada una el vuestro. Como veis, son pequeños, alegres y saben cantar. No quiero saber nada de ellos hasta que no os pregunte personalmente. Pero sobretodo que cada una cuide del suyo.El tiempo pasó, y entre clase y clase el maestro vio que los rostros de las niñas cambiaban cada día. En sus gestos y miradas notaba alternativamente la felicidad, la preocupación, la melancolía o el júbilo; a veces todas parecían tristes o las cuatro eran una expresión de alegría. Cuchicheaban entre ellas y era evidente que se morían por contarle algo. Tras un par de meses, en los que vio en las niñas el paso de todos los sentimientos, les pidió que al día siguiente trajeran sus jaulas.La primera en hablar fue la que parecía más contenta con el suyo. Lo había puesto en una jaula más grande, con sus pequeños columpios para saltar y tacitas de agua para beber.-Veo que tu pajarito está muy bien acostumbrado a su nueva jaula. Está gordo y parece saludable. Más no oigo que cante, dijo el tutor.-Es verdad. No me había dado cuenta-respondió la niña-. ¡Parece tan contento!-Es evidente que lo quieres. El amor es cuidar a quien amamos, pero también hay que escuchar y saber qué quiere de nosotros. Posiblemente esté agradecido por lo que haces por él, aunque no estoy seguro de que esté muy a gusto, ya que por alguna razón ha dejado de cantar.La segunda le mostró la suya, en la que el pajarillo había crecido notablemente; estaba bastante gordo y apenas podía moverse en su pequeña jaula.-Veo que el tuyo está bien alimentado, diría que demasiado. Y tampoco canta. Parece que para ti el amor es dar en exceso, lo que a la larga no será bueno para ambos. Le has dado tanto de comer que este animalito ya no podrá salir de su jaula y tendrás que romperla si quieres liberarlo. Está incómodo y de mal humor. Míralo, lo suyo es simplemente esperar, no le has enseñado a hacer otra cosa. Haz como tu hermana, dale más espacio y menos comida. Tal vez acabe cantando para comunicarse contigo… o porque es más feliz. Tú también tendrás que aprender a observarlo: quizá quiera otra cosa.La tercera le mostró su jaula vacía, y entre sollozos le contó que quería tanto a su mascota que cada día lo sacaba de la jaula y la tenía un rato en sus manos. Pero un día pensó que tenía frío y la cobijó bajo su abrigo, y cuando quiso darse cuenta había muerto.-No llores, pequeña-dijo el preceptor-.A veces el amor es como un pajarillo en nuestras manos: si la abrimos demasiado echa a volar, pero si lo apretamos mucho se muere. Te regalaré otro y sabrás ahora como cuidarlo. El pobrecillo ya te ha enseñado lo más difícil del amor.La cuarta niña también le mostró su jaula vacía, pero la expresión de su rostro no era de tristeza, sino de pícara alegría.-¿Y tú qué me cuentas?, preguntó el sabio.La niña le hizo un gesto y se acercó a la ventana. La abrió, sacó un puñado de granos del bolsillo y lo esparció en el alféizar. Unos segundos después, cinco o seis pajaritos se posaron allí y no dejaron ni un solo grano. Después volaron a un árbol cercano, desde donde llegó hasta la habitación un concierto de gorjeo y silbidos.-¿Uno de esos es el tuyo? volvió a preguntar el maestro.La niña asintió.
-El mejor amor es el que se vive en libertad. Cada amor es diferente, pero a la vez ese amor es único. Espero que lo hayas hecho porque amar a un animalito no es lo mismo que el amor entre ellos. Lo has dejado en libertad para elegir, y creo que ya ha hecho amigos y tiene pareja, pero también te quiere a su modo y te devuelve amor en su canto. Si llegas a amar así serás feliz.



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