Las religiones en general predican el pecado de ofender a Dios. Ahora, ¿Qué significa ofender a Dios?, ¿Es posible llegar a ofender a Dios?

Para seguir un análisis metodológico es necesario usar hipótesis; en esta oportunidad sobre lo que sucede posiblemente en nuestra relación directa con el sumo misterio. He aquí dos hipótesis que elijo:

  1. Hipótesis 1: «Podemos ofender directamente a Dios»

  2. Hipótesis 2: «A Dios no se puede ofender directamente, sino cuando se va en contra de su creación»

Haciendo caso a la primera hipótesis, para ofender a Dios es necesario que Dios pueda llegar a ser un ser ofendido (capaz de ser cambiado por elementos externos a su esencia). En este sentido Dios tiene que ser mutable porque depende de los accidentes externos.

En el caso que Dios sea mutable él puede ser bombardeado por todo tipo de ofensas de los hombres.

Aquí se hace necesaria la pregunta: ¿Qué cosa es el pecado? Si el pecado es el mal que va en contra de Dios directamente entonces Dios es el eternamente sufriente.

El pecado contra Dios significaría en este sentido: Él es el ofendido y el ser humano es el ofensor. Siguiendo este razonamiento Dios al ser sometido a la ofensa entonces Él sufre, Él padece; y por su parte el hombre saca provecho de esta ofensa.

Si vemos la actualidad, si miramos nuestra condición nos damos cuenta que cada vez el hombre ofende, sufre al mismo tiempo. Si la ofensa del hombre hacia Dios hace sufrir al hombre se debe comenzar a sospechar que el hombre es el sujeto sufriente; es decir el sujeto-ofensor-ofendido.

Esta primera hipótesis abre la interrogante ¿Ofender a Dios significa ofender al hombre? ¿O es que se va en contra de Dios cuando no se asiste a un culto, a una celebración, a una procesión?

Partiendo de la segunda hipótesis: “No se puede ofender a Dios sino a aquello que Él ha creado”. Esta manera de entender es un buen método para comprender la presencia del autor en su obra. Si vemos desde esta perspectiva la mínima cosa que exista es creación de Dios y en cada una de ellas está la presencia del creador.

Este comenzar desde la parte más baja hasta el absoluto al que llamamos Dios es una forma metodológicamente más razonable para comprender este misterio, pues del punto de partida se sigue la dirección de llegar desde afuera hacia adentro.

En esta gradual evolución de la conciencia en el proceso de reconocimiento de la ofensa a Dios a través de su creación se llega a ver a todo lo creado como un todo armónico, de lo cual podemos desprender que el ofender a cualquier ser creado es causa de sufrimiento para el ofensor. Esta forma de ofender es ofender a Dios a través de su creación.

Este método de comprender el pecado contra Dios a través de la creatura puede llevar a comprender el verdadero sentido del pecado.

Como conclusión de esta segunda hipótesis el pecado más grave que se puede cometer contra Dios es cuando lo hacemos contra su máxima creación; es decir el hombre.

De las dos hipótesis la conclusión es la misma. El hombre ofende a Dios en la medida que ofende al hombre.

Deja un comentario