¿Es agradable nacer?
Pues yo os digo que es tan agradable morir. Oídme:

Muero con el moribundo
y nazco con el niño que recogen los pañales.
Yo no soy sólo esto que se alarga entre mi sombrero y mis zapatos. Mira atentamente la pluralidad del universo:
nada es igual y todo es bueno.
Buena es la tierra,
buenos los astros…….
y las estrellas subalternas también.

Yo no soy sólo arcilla,
ni lo auxiliar de la arcilla tampoco.

Soy el compañero,
el semejante de ése,
tan inmortal y tan insondable como yo (tal vez él no sabe que es inmortal, pero yo si lo sé).

Cada especie para sí y para los suyos.
Para mí los machos y las hembras,
para mí los adolescentes que luego amarán a las mujeres, para mí el hombre altivo que se encabrita ante el desprecio, para mí la novia
y la novicia,
para mí las madres
y las madres de las madres,
para mí los labios que sonríen
y los ojos que lloran,
para mí los niños
y los que engendran a los niños.

¡Desnúdate!
No eres culpable,
no estás marchita
ni repudiada por ninguno.
Veo tu carne limpia.
Te veo al través del manto fino o del refajo tosco…
y me quedo aquí…

tenaz,
empeñoso, incansable…
No me puedes echar.

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