A la luz de la fe cristiana (hay una fe religiosa quichua, fe religiosa islámica, fe religiosa hindú) nosotros descubrimos la presencia de Dios en el cosmos, en la vida humana y en la historia como amor gratuito y salvación precisamente porque Jesús, hijo de Dios e hijo de María de Nazaret, con su palabra, actividad, muerte y resurrección, nos hace entrar vitalmente en ese descubrimiento. A partir de este encuentro de fe, nuestra espiritualidad solo puede ser “religiosa” (como vuelta hacia el Dios vivo, revelado por Jesús) e incluso “cristiana” (como seguimiento del propio Jesús).
El Dios de Jesús es nuestro Dios. El es la profundidad máxima de nuestra vida.La causa de Jesús es nuestra causa.Nuestro vivir es Cristo (Fil 1,21). El es nuestra pasión y su espíritu es nuestra espiritualidad.


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