Fue en la mañana de la vida… Altares
en la campiña que el sol riega.  Coro
al sublime Cantar de los Cantares.
Regias suntuosidades. Cedro y oro.

Una figura de mujer fulgura,
corazón del paisaje, sonriente…
Sulamita, de noche, en la espesura…
Rebeca, bajo el sol, junto a la fuente…

El viento desmelena la frondosa
floresta y arrebata en desaliño
el humo de la mirra silenciosa…entierro
Sobre la piedra, blanca como armiño
grata a Dios la joven sangre rosa…
Entonces Dios era feroz y niño.

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