Seremos firmes, sí, en defender nuestros derechos, pero con un gran amor en el corazón. Porque el defender así, con amor, estamos buscando también la conversión de los pecadores. Esa es la venganza del cristiano.
Hermanos tenemos que comprometernos con lo que está sucediendo a nuestro alrededor, no podemos ser ciegos profetas de algo que nos interroga cada día recordemos que Cristo no vino a encerrarse en un mundo diferente al nuestro.
En nuestro mundo se están cometiendo muchos atropellos a nuestros derechos humanos y eso no puede ser, alcemos nuestra voz, el mundo nos necesita.
Defendamos la naturaleza, no seamos egoístas que nuestras generaciones futuras también quieren vivir.


Deja un comentario