Hoy en día, muchas de las personas que nos rodean suelen deleitarse o darse de importantes no siendo críticos, sino llegando al extremo de ser criticones. Debido a la impotencia que tienen para llevar adelante un debate con la autoridad del mejor argumento, recurren a las opiniones enredadas con tal de hacer caer en ridículo al “otro”. Creo que es condenable esta actitud debido a que es una forma simplista de tomar partido en los debates públicos.Tenemos una forma de hablar “algo especial”, somos un país de discutidores pero no de conversadores; solemos ser criticones, pero no críticos, solemos despellejar al que se equivoca sobre todo cuando nadie conocido nos pueda oír.El crítico se define como: Persona que ejerce la crítica. La crítica cómo conjunto de juicios públicos sobre determinado tema. Se puede criticar ABSOLUTAMENTE TODO.
Desde las opiniones, hasta la forma de vestir, de caminar y de pensar. SIN EMBARGO, creo que sí hay un límite entre lo que se puede y lo que se debe; es decir, aquello que se expone, se pone en evidencia para que un sinnúmero de personas la vean se prestan a ser criticadas y, generalmente, se espera ésta crítica. Por ejemplo, los libros,… discos y todo lo que es público. Si bien es cierto que existe la libre expresión, considero que el respeto ante todo, es lo más importante a la hora de exponer los comentarios sobre X o Y.Lo que sustenta y da mayor peso para que se ejerza la crítica es, que no todos pensamos igual. Afortunadamente, los seres humanos diferimos siempre. Desafortunadamente, no siempre nos expresamos de la mejor manera.La persona que quiera criticar debe de poseer un grado de conocimiento sobre lo que va a criticar. Si solamente vamos a hablar por hablar no estamos siendo justos críticos, sino unos juzgadores sin bases. ¿Y qué sucede? Pues, que quedamos en el ridículo total. Un crítico puede ser objetivo, más una crítica jamás va a ser objetiva. No porque esté equivocado, sino porque los demás (o la mayoría) no piensan lo mismo. La opinión, como punto de vista exclusivo del que la transmite, no es más que eso: un sentir.
El crítico es aquel que opina con fundamentos y defiende su postura con esos fundamentos. El objetivo esperado del crítico es la ayuda hacia quién o lo que se critica. Un buen debate con respeto nos ayuda a aprender, a crecer y a superar los obstáculos. El crítico admite que también yerra.El criticón, por otro lado, es el sujeto que se la pasa buscando defectos en los demás, busca una utópica perfección en lo que él cree que es correcto y por demás aceptable. Lo peor: nunca se da cuenta de que él mismo carece de lo que busca. Jamás está conforme, rebate y rebate hasta que, en el mejor de los casos, le ignoran o peor, inicia una guerra absurda que no llega a nada, más que a insultar y rebajarse. Lo único que debemos al mundo es transparencia. Sinceridad.
El crítico tiene dos opciones:
callarse o adquirir un mínimo saber antes de emitir juicio al respecto.
“El Crítico produce crisis en determinado momento”,(Crisis = Peligro + Oportunidad)
Más “el criticón es un problema en todo momento”

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