Subamos en este tiempo de cuaresma a la montaña a orar, con Jesús, para tener la experiencia de su gloria y así poder afrontar los desafíos del día a día en el duro camino hacia la cruz.

Necesitamos ver la luz resplandeciente de Jesús, que venza nuestra mirada miope y gris. Luz que ilumine la oscuridad que a veces parece envolver la realidad y el transcurrir del día a día. Envueltos en tantas crisis, necesitamos que esa luz resplandeciente nos impulse desde la alegría y la esperanza.

Y luego bajar del monte, porque lo nuestro no es estar arriba sino abajo, no quedarnos en las nubes sino convivir y comprometernos con los peregrinos de la tierra.

Dios Padre Bueno y lleno de Misericordia,hoy nos revelas a Jesucristo como tu Hijo amadoy deseas que lo escuchemos con atención,alejándonos del ruido de la vida cotidiana,para sumergirnos en tu Presencia y en tu Amor.Nosotros queremos hoy emprender el camino tras Jesús,porque Él es el Camino del Amor, que de Verdad nos da Vida.Somos conscientes que ser discípulos de Jesucristono es siempre un camino fácil, sino que pasa por la cruz,y que nos exige tener claras nuestras opciones de vida.Te damos Gracias porque en la Transfiguración de JesucristoTú nos muestras hoy, Dios Padre nuestro y Misericordioso,un anticipo de nuestro destino como seguidores de tu Hijo.Gracias, Dios Padre nuestro, por manifestarnos tu Ternuray por entregarnos con generosidad tu Amor y Misericordiaa través de tu Hijo Jesucristo y a través de todas las personasque entregan su vida por amor a Ti y a sus hermanos.Te damos Gracias porque hoy nos hace subir al monte de la vidapara encontrarte con nosotros y hacernos contemplar tu Gloria.Te damos Gracias porque en el Encuentro personal contigo,a través de la Oración, nos invitas a convivir con nuestros hermanospara transformar el mundo y mejorarlo llenándolo de tu Amor.¡Te pedimos, Dios Padre nuestro, que la escucha de tu Palabray la contemplación de tu Gloria, transforme nuestros corazones!

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