Ayer, en la noche para ser más exacto tuve un sueño muy casual y raro, pero me ha parecido curioso: he visto en esta ciudad de Medio Oriente a alguien cuyo rostro era exactamente igual al mío, con mis mismos ojos, mi misma nariz y mi misma boca, solo que quince o veinte años más viejo. Tenía también mi misma manía de meterse las manos en los bolsillos cuando quiero cruzar el semáforo y su timbre de voz, aunque algo más cascado, sonaba igual.

Sorprendido por aquel encuentro con mi propio futuro comencé a preguntarle por aspectos de su vida actual, que sería la mía dentro de quince o veinte años.

– ¿Fuma?

Me respondió que no, que ya llevaba diez años sin fumar. Respiré aliviado: al menos no llegaré a fumar como muchos adictos que he visto.

Luego le pregunté por su trabajo. Me dijo que antes era lo que yo soy ahora, pero que acabó renunciando a lo que una vez pensó llevar adelante y ahora ha montado una floristería (negocio para vender flores) con su mujer. Esto sí que no me lo esperaba. ¿Casado yo y vendiendo flores? Sé que las flores las tendré que utilizarlas para regalarle a mis seres queridos vivos o muertos… PERO vendiendo flores? ya suena no tan prometedor… jajaja

Absorto yo, por un rato, mi copia fiel me señaló las puertas de un colegio, y de pronto vino a su lado un niño guapísimo (calcado al niño que yo era hace 17 años) que lo llamó papá y luego de abrazarlo me invitó a que continuaramos el trayecto hasta su floristería.

La curiosidad me llevó a comprar un ramo de flores en su mismo negocio, sabe Dios para quién. Me atendió su mujer. Al tenderme el ramo me guiñó un ojo… espero que haya significado otra cosa de las que generalmente suelo pensar… como la mentalidad de Medio Oriente es diversa…
Pero de pronto Tilililililinnn, sonó mi despertador y sin ramo de flores, sin guiño de ojo, sin amigo copia fiel… me levanté.
Solo un sueño
Olvídelo!

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