Hace algunos días un hermano y amigo publicó en su blog un tema relacionado al silencio titulado «simplemente silencio» y el texto que cita es verdaderamente precioso, les invito a leer el artículo en mención.
Y es que quizás en la sociedad de nuestro siglo XXI, en la que el ruido, con sus distintas y variadísimas manifestaciones, es el “gran protagonista” de nuestro mundo en el que las personas, casi sin darnos cuenta, estamos viviendo con un “micrófono” incorporado que día a día nos va bombardeando con músicas excesivamente altas y molestas, noticias que nos ponen en alerta, y perfectas manipulaciones, que nos hacen caer en las “trampas” que una sociedad de consumo nos va ofreciendo para hacernos creer que son la fuente de felicidad que todos buscamos…, yo voy a hablar del SILENCIO.
Y para hablar del silencio,El silencio, ¿para qué..? Pues…, para que cada persona pueda descubrir en su corazón lo que Pablo VI definió muy bien cuando dijo: “El silencio es la profunda actividad del amor que escucha”
- El silencio, me dices bajito, para no molestar, es…
- Actividad, no inercia ni pasotismo (mínimo esfuerzo).
- Profundidad, no superficialidad ni palabras vacías.
- Amor, no-desinterés ni indiferencia.
El silencio, es el clima indispensable para forjar el contenido de la palabra que decimos cuando hablamos, escuchamos y dialogamos con las personas y el medio necesario para cultivar los valores del Espíritu, en el interior de toda persona. No hay palabra adecuada, ni persona completa si no hay espacios de silencio en la vida de cada ser humano.
Por eso en las muchos momentos de la vida que pases por situaciones en donde necesites oír la voz de Dios, esa hermosa voz que te diga. Hijo mío, No temas, yo estoy contigo, no desmayes, siempre te ayudaré. Siempre te sustentaré… nunca te abandonaré. La Tormenta por la que estás pasando tendrá que terminar en algún momento y yo estaré a tu lado para ver las hermosas bendiciones que tengo preparadas para ti… TE AMO y aunque no siempre puedes oírme muy dentro de tu corazón puedes saber lo importante que eres para mí. «No insistas en hablar…, en quejarte, en reclamar, en discutir con Dios… TOMA UN TIEMPO Y SOLO QUÉDATE EN SILENCIO… ÉL TIENE LA RESPUESTA A TU PROBLEMA… EL DESEA CADA DÍA PODER DECIRTE CUANTO TE AMA»


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