Un cántico muy conocido nos puede llevar a preguntarnos sobre el principio, el transcurso y el fin último de nuestra vida. “Caminando voy, sin saber muy bien; qué sendero andar, hacia dónde ir. Hoy me pregunté, si sé dónde estoy, dónde comencé, cuál será mi fin, para qué vivir”. Preguntas como éstas, ¿acaso sólo pueden caber en la cabeza y en la mente crítica de los filósofos? ¿Por qué no nos atrevemos a dar razón de nuestra vida, respondiéndonos sobre tales cuestionamientos? Muchas preguntas por hacer e inquietudes que nacen dentro. Muchas preguntas por hacer y una respuesta que debemos dar. Es importante que tomemos nuestra decisión con libertad, para dar repuestas a las muchas preguntas. Debemos buscar, entre las sombras, una luz, a pesar de las dificultades debemos de seguir queriendo llenar de contenido nuestra juventud.

Entre la común-unión de hermanos (fraternidad universal), tenemos que buscar y saber si la respuesta “la tengo yo o la tienes tú, pero juntos pongamos una meta a nuestra inquietud. Nosotros somos quienes debemos decidir cuál será el rumbo de nuestra vida, al mismo tiempo que debemos de ser los que decidimos al dar el sí o el no a las muchas propuestas. En el camino nos encontramos con muchos amigos que aportan lo propio; unos nos traen y nos llevan, nos ayudan y otros nos desaniman, otros quienes nos van a aconsejar; pero ante todo, nosotros somos los que debemos decidir sobre la respuesta que hemos de dar. Ya que al ser una “fraternidad universal” estamos obligados a preguntar sobre aquello que no ha sido claro, ya sea a los demás como a nosotros mismos, de manera particular.¿Quien soy? ¿A dónde voy? ¿Qué estoy haciendo por la vida? ¿Si es la única vida terrena, hago lo que debo de hacer? ¿Después de esta vida qué…hay otra? ¿Me preparo para la eternidad o solo quiero vivir el hoy y nada más? ¿Las huellas de mi caminar son notables a simple vista? ¿En mi caminar diario dejo sembrado flores o espinas? ¿Soy digno de imitación? ¿Si Dios ya me conoce, entonces estoy predestinado? ¿Lo que hago es malo?….
Mil y una preguntas que no nos hacemos por el miedo a encontrarnos con nosotros mismos. Inténtalo y libérate de tus miedos.
y recuerda siempre:
“Dios se revela a los sencillos y sembradores de la paz”.

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