¿Qué otra cosa es la riqueza cuando no se piensa en Dios? Un ídolo de oro, un becerro de oro. Y lo están adorando, se postran ante él, le ofrecen sacrificios. ¡Qué sacrificios enormes se hacen ante la idolatría del dinero! No sólo sacrificios, sino iniquidades. Se paga para matar. Se paga el pecado. Y se vende. Todo se comercializa. Todo es lícito ante el dinero.
Volvamos a los valores del respeto, de la valoración del hombre por el hombre.
Ahora es lamentable ver que el hombre es esclavo del hombre, el hombre es victima del mismo hombre. Que el amor que recibimos de parte de Dios de una manera gratuita sea la que nos lleva a pensar en el otro no para marginarlo, sino para poder estar a su lado en vista de una liberación Que la riqueza que Dios nos ha dado sea en bien de la humanidad.
NO SEAMOS ESCLAVOS DEL DINERO; SEAMOS LIBRES, NO HAGAMOS DEL DINERO EL ídolo QUE NO NOS DEJA CRECER HUMANAMENTE.


Deja un comentario