Esto sí que es para meditarlo, con la medida del amor, pensemos no más en aquellos que leemos constantemente en los Evangelios, y vemos a la persona de Jesús muy diferente a los que se puede pensar así normalmente en nuestro diario vivir; Cristo es un revolucionario, y por eso lo asesinaron.

“No le importa nacer en la suciedad de un establo, con tal de estar cerca de los hombres” 
Sabremos que estamos con Dios, si también nos sentimos a gusto con los hermanos. 
Dios se siente muy bien siendo compasivo y perdonando. 
¡¡¡ cuidado con los santurrones !!! ¡¡¡ san – turrones !!! 
Pues a Jesús:
“No le importa comer con los pecadores de Israel, con tal de que sientan y experimenten que también ellos son llamados al Reino de Dios.” 
Porque arrancando la cizaña es posible que arrancásemos también mucho trigo. 
¿Acaso viene a ser una religión meramente conservadora la de Jesús? 
No. La religión de Jesús es diferente. 
Importa Dios. Pero importa también el hombre. 
Importa la amistad con Dios. Pero importa también la amistad con el hombre. 
Importa hacerle sentir bien a Dios. Pero haciéndole sentirse bien al hombre. 
Defendemos los derechos de Dios, defendiendo los derechos de los hombres. 
Defendemos a Dios, pero defendiendo también a los hombres. 
Amamos a Dios, pero amando también a los hombres. 
Es más: sabremos que amamos a Dios, si realmente amamos a los hermanos. 
Una Iglesia que sólo piensa en los buenos, y echa fuera a todos los malos, podrá estar muy limpia, pero ¿se sentirá a gusto Dios en ella? 
¿No preguntará Dios y dónde están los pecadores? 
¿No se sentirá Dios un tanto incómodo en medio de tantos buenos, pero donde no hay ninguno malo, porque nosotros los hemos excluido, para evitar que la Iglesia esté sucia? Yo estoy seguro de que Dios se sentirá incómodo y preguntará una y otra vez: ¿pero dónde están los malos? 
Por ello en la Iglesia también hay que darle un espacio a Dios para que cada día nos revele y manifieste la grandeza de su bondad, de su misericordia, de su perdón. 
El Reino de Dios no es el Club de los selectos con carné de socio, sino el Club donde entramos todos, buenos y malos, trigo y cizaña. 
Señor: cada vez que miras a tu Iglesia, te darás cuenta de que no todo es trigo. 
También hay demasiada cizaña. 
Te darás cuenta de que no todo es amor. También hay demasiado desamor. 
Te darás cuenta de que no todo es perdón. También hay demasiada condena. 
Te darás cuenta de que no todo es comunión. También hay desunión. 
Te darás cuenta de que no todo es servicio. También hay ambición de poder. 
Pero tú lo sabías. Y así nos aceptas. Y así nos amas. 
Gracias, Señor, y danos la gracia de no escandalizarnos de los malos. Sino que los amemos como tú los amas. 
No le importa tocar con sus manos la cabeza del leproso, con tal de que el leproso se sienta limpio y pueda volver a su comunidad humana, aunque Jesús quede legalmente impuro y no pueda andar por los poblados.
Y no le importó que la cizaña creciese abrazara al trigo.

Deja un comentario