El profesor Oviedo escribió un artículo en Razón y Fe con este título: ¿Para qué sirve la Iglesia? Conversa con nosotros en Radio ECCA: ¿necesita este mundo occidental una vivencia de Dios, de lo religioso, del Espíritu? ¿Necesita esta espiritualidad una Iglesia para hacerse presente?
Archivos mensuales: julio 2012
Cuantos de Ustedes se han dado cuenta que estamos viviendo en un mundo que destruimos día a día. Donde solo nos enfocamos en el dinero y la codicia, sin darnos cuenta que si talamos mas árboles, el oxigeno se va con ellos. Por que no comprendemos que si mientras más […]
Perú no sólo es el lugar perfecto para perderse, también es el lugar perfecto para encontrarse. En el Perú no sólo aprendes a conocer: sus selvas, sus playas y montañas, su gente, su cultura… también aprendes a conocerte a ti mismo. Y ese es un aprendizaje que no querrás […]
Tú y sólo tú eres responsable de tu vida. Nadie va a hacer por ti lo que tú tienes que hacer y aunque recibas ayuda que ciertamente es importante, eso no te excluye de ciertas acciones que tú y sólo tú puedes hacer. Debes tener en cuenta que la ayuda […]
Comienzo este post mirando el calendario y estamos ya en el segundo día de julio… y comienza la cuenta regresiva. Hace algunos años, dos médicos -Roberto y Carmen-, están siguiendo un tratamiento muy cuidadoso, han acudido a muchas «citas» médicas, han buscado orientación de personas mayores que ellos y finalmente […]
Hoy un escriba nos sorprende con su deseo de seguir a Jesús. Los escribas suelen aparecer hostiles al Señor, pero Él no tiene prejuicios y le presenta la condición esencial del discípulo: pobreza y desprendimiento, de los que Él mismo es modelo, pues no está atado a nada ni a nadie. El Evangelio nos presenta —a través de dos personajes— una cualidad del buen discípulo de Jesús: el desprendimiento de los bienes materiales. Pero antes, el texto de san Mateo nos da un detalle que no querría pasar por alto: «Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre...» (Mt 8,18). Las multitudes se reúnen cerca del Señor para escuchar su palabra, ser curados de sus dolencias materiales y espirituales; buscan la salvación y un aliento de Vida eterna en medio de los vaivenes de este mundo. Como entonces, algo parecido pasa en nuestro mundo de hoy día: todos —más o menos conscientemente— tenemos la necesidad de Dios, de saciar el corazón de los bienes verdaderos, como son el conocimiento y el amor a Jesucristo y una vida de amistad con Él. Si no, caemos en la trampa de querer llenar nuestro corazón de otros “dioses” que no pueden dar sentido a nuestra vida: el móvil, Internet, el viaje a las Bahamas, el trabajo desenfrenado para ganar más y más dinero, el coche mejor que el del vecino, o el gimnasio para lucir el mejor cuerpo del país.... Es lo que les pasa a muchos actualmente. «Se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo». Para eso es preciso, como el Señor, el desprendimiento de todo aquello que nos ata a una vida demasiado materializada y que cierra las puertas al Espíritu. «El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza (...). Sígueme» (Mt 8,22), nos dice el Evangelio de hoy. Y san Gregorio Magno nos recuerda: «Tengamos las cosas temporales para uso, las eternas en el deseo; sirvámonos de las cosas terrenales para el camino, y deseemos las eternas para el fin de la jornada». Es un buen criterio para examinar nuestro seguimiento de Jesús.