Lamentablemente en mi país las cosas van de mal en peor. Abro los diarios virtuales y las noticias son alarmantes. Hablo sobre las autoridades máximas de la religión. Y este post no es el primero sobre el comportamiento anti-cristiano de un Pastor.
Cardenal Cipriani prohíbe al padre Gastón Garatea ejercer labor pastoral, esto publica el diario Peru21.PE.
El cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani, prohibió al padre Gastón Garatea ejercer labor pastoral en Limay en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), luego de declarar a favor de los gays, informó el periodista Luis Jaime Cisneros a través de su cuenta de Twitter.
El mismo Garatea, quien se enteró de este decisión la semana pasada, lo confirmó. “No podré oficiar misas ni tomar confesiones”, lamentó el cura de la congregación de los Sagrados Corazones. Sin embargo, dijo que acatará la decisión.
Garatea fue presidente de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, con la que participó también en el Acuerdo Nacional. Actualmente es asesor en temas de Responsabilidad Social en la PUCP, labor que tampoco podrá ejercer.
Otra noticia de Ayer:
La intolerancia del Cardenal Cipriani, del diario Opinión.
Lo lamentable de todo es que después somos nosotros los que nos quejamos que el mundo se está volviendo ateo. Claro pues, si el Pastor anda perdido las ovejas adonde irán? a quién seguirán?.
Mateo 21,31 nos podría dar un mensaje profético al respecto.
El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, nunca se ha caracterizado por ser una persona abierta al diálogo y a la tolerancia. Como máximo representante de la Iglesia en el Perú, su actuación ha estado mucho más comprometida con la vida política del país que con liderar un proceso de transformación que ponga freno a la aguda crisis que viene sufriendo su religión. Pero como en la mayoría de las religiones, y la católica no es una excepción, el dogma es un valor que nubla e impide el cuestionamiento y la reflexión, el cardenal acaba de enseñarnos que aquellas personas que tienen una visión distinta sobre el celibato y la homosexualidad merecen el castigo divino.
El retiro de la licencia pastoral al padre Gastón Garatea es un acto repudiable y sancionable desde todo punto de vista. Más aún cuando existe una opinión nacional unánime sobre la excelente gestión que ha desarrollado el padre Garatea bajo la presidencia de “Lucha Contra la Pobreza” y por su incansable labor social por las personas más necesitadas. ¿Así paga el cardenal a uno de los servidores más comprometidos de la Iglesia Católica con la ayuda al prójimo? ¿Acaso es justo que el pueblo católico peruano se vea perjudicado y sufra las consecuencias de la intolerancia sin límites del arzobispo de Lima?
Felizmente, en este país, las cosas empezaron a cambiar hace algunos años. Muestra de ello son las cartas que vienen circulando vía web y en los medios de prensa donde personalidades destacadas de todos los sectores, incluida la misma Iglesia Católica, muestran su total disconformidad con la conducta del cardenal y respaldan de manera unánime el trabajo y la posición del padre Garatea.
El plantón pacífico frente a la sede de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede ha servido para manifestar que nuestra sociedad no comulga con la intolerancia y menos aún con el autoritarismo.
En ese sentido, la rectificación de Cipriani nos demostrará que cualquiera puede cometer un error o; por lo contrario, que la intolerancia se ha convertido en una marca registrada del máximo representante de la Iglesia en el Perú. Y de ser así, el tema resulta más que preocupante, porque el destino de la Iglesia Católica será liderado por la bandera de la intolerancia.
Finalmente, este lamentable suceso debería servir para la comunidad católica para replantearse si desean continuar en una religión que viene quedando cada vez más desfasada de la realidad social o intentar propiciar un diálogo sobre temas como el control de la natalidad, el celibato sacerdotal obligatorio y la homosexualidad, entre otros.
Publicado el 17 de mayo de 2012 en el diario La Razón.

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