Después de mi pequeño paseo por Jordania, vuelvo a mi realidad académica y espero compartir un nuevo semestre de experiencias que nos enriquecerán en todos los sentidos.
Hoy al caminar por la calle y ver pasar a cada ser humano (sea niño, joven o adulto), al conversar con algunos de ellos; me convenzo aún más que estamos obligados a aceptar que somos y vivimos en un mundo profundamente misterioso, lleno de coincidencias repentinas y encuentros sincronizados que parecen estar predestinados. Sin creer en la predestinación me arriesgo a decir que cada uno es parte de una experiencia divina.

Cuantos más despertemos a este misterio, crearemos un concepto del mundo, completamente nuevo, redefiniendo nuestro ser como divino y sagrado.

Desde el big – bang, de nuestro nacimiento comenzamos a tener una experiencia extraordinaria que no podríamos explicarlo sino viviendo la vida misma. Hasta que entremos en un cielo que todos podamos ver por fin la plenitud de los tiempos tenemos todo un reto: saber vivir.

Te comparto este video, que de hecho me parece muy bien elaborado que nos ayudarán a entendernos mejor como seres vivientes.

Nadie ama aquello que no conoce, dice una máxima; y es verdad. Si no nos conocemos quiénes somos difícilmente nos amaremos e imposible será el poder amar a los demás. Vean lo maravillosos y misteriosos que somos.

Deja un comentario