En tus ojos…

una tormenta de juguetes destrozados,
 un conejo de peluche
 vomitando atardeceres quemados en pólvora…
 tus manos sobre el pecho
 como deseando
 atrapar
 esos latidos que se te escapan,
 mientras el odio hace retumbar los suelos…

¡ah, tierra de espantos y penurias…!
nada es luminoso
 para tus pequeños pies que van
 tras el camino
 de anteriores niños despedazados…
 naciste
 entre estallidos y gritos agónicos,
 el tesoro
 de unos pezones y el arrullo
 al caer la noche fueron apagados…

 y en vano tus gestos
y palabras entrecruzadas de lágrimas
 mojan el polvo
 de quienes lucharon desde centurias
 por ti…  no encontrarás a tu madre
 entre las ruinas de la destrucción…
 las casas que conociste cayeron
 como edificios de espuma
 ante el azote de las bombas…  oh, hijo del terror,
debes sobrevivir, crecer entre la barbarie,
 huérfano de panes y de frutos…
 cuando te alces
 como un cedro de poderosa raíz,
 saldrás
 a defender tu derecho a la luz y al pan..
llora,
 sí, llora, pequeño trozo de Palestina, refúgiate
 entre cuervas y llantos,
no seas blanco de los tiradores de la muerte,
 escóndete,
deja que los días endurezcan tus puños
para que mañana
 deshagas la cara de la injusticia
 ¡y la bandera de la patria
 sea acariciada por los simunes de la libertad…!

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