¿Toda máscara, como toda definición, es una “mentira”?

Las máscaras provocan enfermedades y anquilosamientos. La mirada de los otros y sus proyecciones nos hacen creer en determinados papeles. Somos esto o aquello, estudiamos francés o inglés, interpretamos el papel que la familia y la sociedad nos adjudica. Médico, profesor, arquitecto, barrendero, comercial, y un largo etc. Pasamos el resto de nuestras vidas interpretando ese papel que muchas veces se nos ha quedado pequeño y actúa en nuestras vidas como una coraza limitante. Saltemos esa barrera, rompamos los límites que nos han impuesto y tratemos de encontrarnos a nosotros mismos.

¿Por qué no empezar a interpretar todos los papeles que realmente nos apetece vivir?
Pienso que la enfermedad es un acto o protesta teatral que realiza nuestro niño interior al que le prohibieron hacer algo o le obligaron a realizar algo que no deseaba. Rastreemos esas prohibiciones, pongámonos manos a la obra.
¿Cual es la conclusión?
Evitemos las definiciones, somos seres que están en un proceso de crecimiento continuo. Usemos máscaras desechables, cuando no nos sirva la tiramos a la basura y nos colocamos otra. ¿Por qué no utilizar varias en función de lo que estemos haciendo?
Sobre todo, no debemos creernos que nuestra esencia es esa máscara que llevamos.

Deja un comentario