Suecia: una ley que indica el camino
Con estas mismas ideas, que miran la prostitución con ojos nuevos y no tradicionales, con ojos femeninos y no masculinos, Suecia ha mostrado al mundo el camino, plasmándolo en una ley. Mona Sahlin, al frente del Partido Socialdemócrata sueco y Ministra de Igualdad de Suecia, participa en el programa para dar a conocer algunos contenidos de esta novedosa ley.
En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una Ley de Prostitución, integrándola a su avanzado cuerpo legal para erradicar la violencia contra las mujeres. La ley sueca penaliza al cliente y despenaliza a la prostituta, penaliza la compra de servicios sexuales y despenaliza la venta de esos servicios, da oportunidades a la prostituta para que abandone esa situación y al cliente lo detiene, lo multa y lo lleva a la cárcel durante seis meses. La ley considera que, al igual que el proxeneta, el cliente es un delincuente.
En la justificación de la ley se lee: En Suecia, la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños… La igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndolos.
Dice la ley: La idea de que es posible comprar un ser humano como se compra un objeto que uno puede emplear a su antojo es completamente aberrada. Esta clase de sexo no tiene que ver con el placer, sino con el poder. La ley considera y trata a las prostitutas como “víctimas de género” y el Estado les posibilita trabajo, educación, vivienda y atención psicológica a todas las que quieran salir de esa situación. También destina fondos públicos para que la opinión pública sea educada en un cambio de visión.
Suecia da un experimento exitoso
Excelentes resultados validan la ley sueca. En los primeros cinco años de vigencia, la cantidad de prostitutas en las calles de Estocolmo se redujo en dos tercios y la de clientes en un 80%. En otras ciudades suecas el comercio sexual en las calles casi desapareció. También fueron desapareciendo los burdeles y las salas de masajes que los encubrían. Disminuyó también el tráfico de mujeres extranjeras enviadas a Suecia para prostituirlas. El gobierno sueco afirma que en los últimos años sólo 200-400 mujeres y niñas llegaron a Suecia con ese fin, muy pocas en comparación con las 15 mil-17mil que llegaron a la vecina Finlandia. Según los sondeos de opinión, el 80% de la población sueca respalda la ley.
El experimento de Suecia es solitario, pero exitoso. Es ejemplar. Finlandia y Noruega quieren seguir ese camino. Está comprobado que la penalización de la prostitución no da resultados. Tampoco los da la regulación o la legalización. Un estudio de la Universidad de Londres de 2003 demostró que la legalización o la regulación conducen siempre a un drástico aumento de todas las facetas de la industria del sexo y del crimen organizado, a un dramático aumento en la prostitución infantil y el tráfico de niñas y mujeres con fines sexuales, y a un incremento de la violencia contra las mujeres.

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